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Ahora, imagínate que uno de esos
chicos violentados fuera tu hijo,
¿propinarías el golpe que pudiera
faltar?, porque, claro, los agresores
no estaban mal, lo estaban los chicos.
Una aseveración machista y mal
respaldada. Lamentablemente aún
persiste en la sociedad la
discriminación hacía las personas,
hombres o mujeres, que deciden llevar
su orientación sexual encaminado al de
sus iguales emocionalmente.
Pero te has dado cuenta de que tu
hijo, lejos de lo que prefiera
sexualmente hablando, sigue siendo
aquel niño que llevaste durante nueve
meses en tu vientre, el niño que
consentiste porque hacía reír a todo
mundo, el adolescente que se rebeló
por sus ideales pero que nunca dejó de
amarte. Ese que un día llegó a casa
mugroso porque tuvo una riña en la
escuela tratando de defenderte. El
mismo que, por la ley de la
naturaleza, será un lazo que nunca
podrás fragmentar.
La agresión física uno de los tantos
conflictos
El problema por los que se enfrenta el
homosexual no solo es la agresión
física en las calles, ¡no!, no creas
esto que es una verdadera mentira;
existen muchos más.
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El primero de ellos, la
aceptación. Pues no puede haber
aceptación de ellos para ellos
cuando sabe, perfectamente, que no
la habrá por parte de su círculo
familiar; social, intelectual,
laboral...
Y todo eso lo llevará a
confusiones psicológicas. A hacer
lo que otros quieren que haga para
ser aceptado, vivir en la zozobra
por ser descubierto por quien
menos quiere, de mentir a grados
nunca antes imaginados, a volverse
más y más rebelde ante la angustia
que está viviendo. Y es que no
solamente es señalado por los
demás, sino también por él mismo.
Y ése, ese es el peor de los
problemas.
Esa falta de aceptación conllevara
a muchos otros problemas que lo
irán sumergiendo en un pozo en el
que al tratar de regresar ya no
habrá salida. |
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La policía en muchas de las ocasiones
abusa de su autoridad para sobornar a
los chicos que ven besándose o tomados
de la mano, les pide dinero a cambio
de no llamarles, sí, a ustedes sus
padres que creen que es un jovencito
“normal”.
Y claro que es normal, pero a la vez
tan distinto como ustedes lo son; como
todos lo somos. Cobardemente, aquellos
que se dicen estar para protección de
los ciudadanos, logran someter a los
homosexuales ante el miedo a un
escándalo familiar.
Las violaciones no son exclusivas
agresiones físicas, sexuales y
psicológicas de la mujer; también
cuando se dan cuenta de que un chico
es homosexual es violado. Pero los
violadores no se consideran
homosexuales, solo le dieron “lo que
el chico estaba pidiendo” —a juicio de
ellos—; vaya que son aberraciones tan
estúpidas. Y cuando esto sucede, tiene
que callarlo porque sería peor el dar
por enterados a sus padres.
Sí, y con todo esto tiene que llegar a
casa, al hogar que con esfuerzos has
logrado construir; pero, ¿con quién
podría desahogarse tu hijo? ¿Contigo?
¿Realmente le escucharías y, sobre
todo, respetarías su sexualidad? ¿Te
importaría si tu hijo se uniera en
pareja con otro hombre? O ¿permitirías
que tu hija se besara con otra mujer?
Porque al fin y al cabo es tu hijo.
Has trabajado por toda tu familia, has
hecho la comida para que todos tus
hijos tengan que llevarse a la boca
después del regreso de clases, has
llorado cada una de sus enfermedades,
has peleado por ellos… ¿todo el amor
que le tuviste desde que supiste que
venía en camino se va a la basura por
que te dijo que era gay? Creo que
tendrías que sentarte a reflexionar
sobre el valor que le das a las cosas,
y si ese valor vale más o menos que tu
hijo sea homosexual.
Sí, nadie es perfecto, incluso tú como
padre has fallado, pero muchas de las
veces has estado en el cuadro de honor
de los corazones de tus hijos, has
sido el orgullo de ellos, te has
mantenido como el motor para que ellos
salgan adelante.
La homosexualidad no es una
enfermedad, es una forma de dirigir el
amor y la sexualidad hacía una persona
del mismo sexo. Eso es todo. Ni es
culpa tuya, ni de tu esposo o esposa,
ni de las raíces ancestrales… nada de
eso. Aún no se sabe por qué de la
homosexualidad; pero de algo puedes
estar seguro: no es una enfermedad y,
mucho menos, es contagiosa.
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Tampoco creas que cuando él te
diga que es homosexual, significa
que tiene SIDA, o que es
promiscuo, o que necesita de los
tacones para vivir —aunque eso,
también, es una elección, no es un
virus que se le haya pegado y que
con una vacuna quedará sanado—, no
es o será un pederasta —pederastas
los hay homosexuales y
heterosexuales—; tampoco es un
delincuente o un mal hijo.
Ahora, sin dejar de mirar a tu
hijo —con los ojos de tu alma—,
respóndete algo ¿si éste hijo mío
fuera gay lo respetaría y amaría
como siempre lo he hecho cambiaría
todo?
¿Por qué dejarse llevar por falso
prejuicios? Hay muchísima
literatura especializada que te
hará más fácil éste camino, un
camino que no ha sido nada grato
para tu propio hijo.
Porque imagínate que si a ti, si
te confesara que le atraen los
chicos, te es muy difícil, trata
de visualizar cómo ha de ser
triple o multitudinariamente
complejo para él que lo vive a
diario, para él que lo es.
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Para comentar…
Sabías que los intelectuales,
pintores, inventores, escritores,
bailarines, altruistas, entre otros
más, han sido homosexuales. Claro, no
podemos generalizar esto, pero sí en
su mayoría. Quizá tu hijo podría
formar parte de ese círculo de
personas, o simplemente —pero no de
menor importancia— un hombre que ame
la naturaleza, que ame su vida de
hogar, que les procure de buenos bríos
y bendiciones como algún día ustedes
se lo dieron… y ¿por el hecho de ser
homosexual le negarías la oportunidad
de ser feliz, igualmente o mejor que
tú?
Estoy convencido que el amor que los
padres le tienen a sus hijos es mucho
más fuerte y valiente que cualquier
orientación sexual, para erradicar del
camino cualquier obstáculo impuesto
por una sociedad que prefiere ver en
televisión las guerras o los talk
shows que un documental sobre
homosexualidad.
La sexualidad como tema, aún ha sido
polémico por los prejuicios que la
misma sociedad ha impuesto a sus
integrantes. Mientras no haya una
apertura de conocimiento, no se
acabarán las discriminaciones, las
guerras, las mentiras, la corrupción,
la delincuencia, y toda ésa
podredumbre que nos castiga día con
día.

IMPORTANTE: Copyright © 2008 Israel
Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’,
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‘Cardinal’, están resguardados bajo
los términos del Derecho de Autor.
Prohibida su reproducción parcial o
total sin autorización por escrito de
su autor.
©
La vida no es más que el fruto de lo
que vamos construyendo. No hagamos lo
que no queremos que un día nos hagan a
nosotros; porque el tiempo es sabio y
pone todo en su lugar, tarde o
temprano. . . No hagamos sexo por el
simple hecho de hacerlo; porque las
enfermedades serán la peor
consecuencia… La mejor arma contra la
ignorancia es la lectura; aprendamos a
leer más para ampliar nuevos
horizontes en nuestra mente…

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¡Hasta la próxima!
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