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Estas personas (hombres o mujeres)
nacen siendo de un sexo pero con
mentalidad y deseos del opuesto. Es
muy difícil de entender dicho tema, y
lo es porque nadie experimenta el
verdadero dolor por el que estos
individuos atraviesan, quizá, toda su
vida.
Y para acabar con gran parte de ese
dolor emocional es el deseo de cambiar
de sexo y vivir así; porque de lo
contrario se sienten dentro de una
prisión psicológicamente atormentada.
Y es como a lo largo de su vida van
adoptando diversas formas en su
comportamiento, hasta en sus maneras
de vestir, tratando de emular al sexo
opuesto (que finalmente es el que les
pertenece, según ellos).
El que una persona vista con las ropas
del sexo opuesto no quiere decir que
sean travestistas. Es decir, hay
hombres que prefieren vestirse de
mujeres sólo por la excitación (o
fijación psicológica) que ello les
provoca, pero jamás pensarán en
cambiar su anatomía masculina. En
cambio, los transexuales, visten de
mujer el cuerpo ajeno con el que
fueron traídos al mundo, porque así es
como sienten que verdaderamente les
corresponde.
Homosexuales tampoco son, porque ellos
están convencidos de su anatomía
sexual con la que nacieron, y no la
cambiaría. Son hombres que gustan de
los hombres. Y los transexuales son
mujeres (o bien, hombres) atrapadas en
cuerpos de hombres (o bien, mujeres),
y para ello necesitan modificar su
cuerpo.
“La frecuencia con que aparece este
trastorno es difícil de valorar.
Algunos autores la habían situado en
uno de cada 100 mil hombres y en una
de cada 130 mil mujeres” [Programa
Educativo Millennium. Edit. Thema.
Edición 2000. Página 872]. En tanto,
hoy día, las cifras pueden ser aún
mayores.
Aún no hay ningún indicio científico
que demuestra la causa de este
trastorno. Mientras tanto, en otros
países el gobierno es quien costea los
gastos de los individuos que desean
cambiar su anatomía sexual. Pues la
operación en hospitales privados
suelen traspasar hasta 10 veces el
presupuesto del interesado (ya que no
es un procedimiento fácil).
El procedimiento es un tanto delicado,
complejo y laborioso. Se necesitan
llenar muchos trámites, terapias
psicológicas, adaptaciones, etcétera,
para poder concluir con el cambio de
sexo, mediante una cirugía que es
irreversible.
El proceso es el siguiente [Con
información del Periódico Reforma.
Legislan cambio de sexo en DF.
Sección Ciudad. Jueves 31 de enero de
2008. Reportero: Jesús García. Editor:
Alex Castillo]:
-
Psicoterapia. Al menos dos años para
descartar alteración mental.
-
Cambio de vida. El interesado (a)
debe vivir al menos un año como el
sexo opuesto, sin operarse.
-
Tratamiento. Se recetan hormonas
para hombres y testosterona para
mujeres.
-
Operación. De aprobar el diagnóstico
psicológico y médico, procede la
reasignación de sexo.
Y aún con todo esto, nunca podrá
llegar a ser una mujer o un hombre en
plenitud. Por ejemplo, el hombre que
cambia de sexo, nunca podrá
embarazarse; y la mujer que modifica
su anotomía por la de un varón jamás
podrá embarazar a una mujer.
NOTA: En la siguiente columna, parte
tres: Nancy García González
(escritora), nos habla, en general,
sobre éste trastorno, y por el que la
ALDF está debatiendo; por cierto, esta
escritora de origen Cubano lanza ‘Atrapada
en otro cuerpo. La vida de un
transexual cubano’.

IMPORTANTE: Copyright © 2008 Israel
Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’,
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total sin autorización por escrito de
su autor.
©
La vida no es más que el fruto de lo
que vamos construyendo. No hagamos lo
que no queremos que un día nos hagan a
nosotros; porque el tiempo es sabio y
pone todo en su lugar, tarde o
temprano. . . No hagamos sexo por el
simple hecho de hacerlo; porque las
enfermedades serán la peor
consecuencia… La mejor arma contra la
ignorancia es la lectura; aprendamos a
leer más para ampliar nuevos
horizontes en nuestra mente…

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