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El descubrimiento de las que hoy
son, o fueron, consideradas top
models eran descubiertas, por
los directivos o creativos de las
firmas más reconocidas del mundo,
en las situaciones más ordinarias
posibles: paseando por la playa
—como fue el caso de Laetitia
Casta— o hasta tomando un café en
algún restaurante.
Sin embargo, la demanda en el grueso
de las sociedades era crear nuevas
imágenes, nuevos estereotipos y
diversos rostros. Ya teníamos en la
mira a disímiles mujeres hermosas que
con su espectacular sonrisa o
provocativas siluetas inducían choques
automovilísticos en las avenidas —que
ese fue uno de los terribles
inconvenientes que tenían los
espectaculares—.
Pero la realidad es otra, también
existe con mayor fuerza la imagen
varonil en dichos anuncios; no sólo
son las mujeres. Esto es por el
aumento en la población femenil dentro
de la esfera mundial. Sí, son más
mujeres, por lo tanto más demanda
visual —aunque también es por el
tiempo que ha cambiado; los hombres ya
requieren verse mejor—.
Las grandes costums
internacionales de marcas como Gucci,
Yves Saint Laurent, Tommy Hilfiger,
Armani, Versace, Gap, Lanvin, Leonard,
Bruuns Bazar, Christian Dior, Nautica,
Hugo Boss, L’Óreal, Lauder, Calvin
Klein, The Havana Stores, Dolce &
Gabanna, JPG, Alexander McQueen, entre
otros más, comenzaron a lanzar diseños
exclusivos para la comunidad varonil
del mundo.
Para ello, tenían que estructurar los
famosos desfiles de moda —las
pasarelas son netamente protocolo de
la distinción que se tiene al
presentar colecciones— y para mostrar
ropa masculina, pues era obvio que
necesitaban hombres que las
presumieran en las pasarelas. En un
principio, ésta moda fue considerada
usanza para gays, y por tanto, se
creía que era lucida por ellos. No
obstante, cuando los reyes de
distintas coronas comenzaron a
solicitar prendas exclusivas para
vestirlas, ese tabú culminó.
Pero éste apogeo sólo fue a medias,
incluso en nuestros días aún hay
cierto rechazo a las vestimentas para
hombres que se anuncian en revistas o
periódicos. El rechazo aumenta cuando
son prendas vanguardistas, porque se
piensa que la ropa es atrevida, que es
para homosexuales desvergonzados
—finalmente son posturas, aunque
muchas de ellas discriminatorias e
ignorantes—.
Las prendas para caballeros fueron
evolucionando. De aquellas
formalidades fueron surgiendo la ropa
casual y deportiva. Cuando el
nacimiento de la lycra se dio, para
playeras masculinas, fue todo un
suceso; sin embargo, no todos se
atrevían a portarlas. Eran prendas que
quedaban entalladas al cuerpo. Por
ende no eran para todos, sólo para
quienes poseían un cuerpo atlético. Ni
siquiera para los flacos estaban
diseñadas. Todo aquello dio paso a que
los hombres tuvieran la necesidad de
acudir a los gimnasios. De ahí, que la
moda, también marque otras
necesidades.
→ [En la siguiente columna: la
influencia masculina; la moda como una
gran negocio; y más, mucho más en la
segunda parte de ésta investigación].

IMPORTANTE: Copyright © 2007 Israel
Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’,
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©
La vida no es más que el fruto de lo
que vamos construyendo. No hagamos lo
que no queremos que un día nos hagan a
nosotros; porque el tiempo es sabio y
pone todo en su lugar, tarde o
temprano. . . No hagamos sexo por el
simple hecho de hacerlo; porque las
enfermedades serán la peor
consecuencia… La mejor arma contra la
ignorancia es la lectura; aprendamos a
leer más para ampliar nuevos
horizontes en nuestra mente…

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